Parroquia de Huaro - Cusco

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Estaba caminando por el distrito de Miraflores en Lima y habia una exposición de fotografias tomadas en las ciudades de Lima, Cusco e Iquitos.

Me llamó la atención una de ellas. El frontis de un mural de la parroquia de Huaro en la provincia de Quispicanchis en el Cusco. El mural representaba escenas de la biblia especialmente del infierno y en medio del mural se observa la siguiente inscripción:

AY DE MI QUE ARDIENDO QUEDO

AY QUE PUDE YA NO PUEDO

AY QUE POR SIEMPRE HE DE ARDER

HAY QUE A DIOS NUNCA HE DE VER.

Esta Iglesia, construída en el s.XVII, está totalmente cubierta en su interior por murales explicativos del evangelio y las escrituras, utilizados hace más de cuatro siglos como instrumento de catequesis por los misioneros cristianos que arrivaron a esta zona.

Los primeros misioneros católicos llegaron con Pizarro, comenzando por los dominicos en tiempo de Monseñor Valverde. Posteriomente serían los Franciscanos, luego los Mercedarios, y finalmente los Jesuitas, que llegaron a esta zona alrededor del año 1580.

La iglesia es un verdadero prodigio del arte mural y, sobre todo, del talento del gran Tadeo Escalante. El interior está íntegramente decorado y, aunque no todo se deba a su mano, una de las mayores cualidades de esta iglesia es la sensación de armonía, que obedece al hecho de que la mayor parte de la obra estuviera a su cargo. Los murales están fechados en 1802.

Según Pablo Macera, el techo de Huaro es uno de los más bellos de la pintura andina. No es de estilo mudéjar (salvo el techo del presbiterio que es también el más antiguo) pero tampoco barroco. Según Macera, pertenecería más bien a un “rococó andino”, que se libera de los convencionalismos y da rienda suelta a la imaginación. Aquí también parece primar el criterio de "horror al vacío", tan propio de la tradición andina. Algo notable en este techo es que, al haber sido asumido por un solo pintor, parece corresponder a un diseño global.

Según Macera, nada puede compararse en calidad con la representación del Infierno, con la que Escalante se inserta en una tradición pictórica muy típica del mundo colonial, pues el tema del juicio final fue muy frecuente.
Lo que primero llama la atención es el esqueleto, entre cuyos huesos asoma su pobre alma. A su lado yacen los símbolos de la vanidad terrenal: mitra, tiara y corona. La decoración lleva al espectador a la escena final, el infierno, en donde los pecadores se precipitan unos sobre otros y son sometidos a severas torturas antes de pasar a una olla hirviente. Un elemento muy importante en la composición es el dragón que devora a los pecadores.

Impresionante, espero algún dia verla personalmente y poder leer la inscripción superior que no aparece en la fotografia de la exposición.

Pasajes de este artículo se han extraido de http://www.jesuitasperu.org/pags/index.asp?id=86 y de http://guiadelcusco.perucultural.org.pe/todocusf.htm

23/11/2007 20:11 Autor: elcastillodelwyrm. Enlace permanente. Tema: Artículos Varios.

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